'Políticas para las universidades son apresuradas y fragmentadas'

'Políticas para las universidades son apresuradas y fragmentadas'

Trabajar de forma articulada con el Ministerio de Educación en la toma de decisiones que afectan la educación superior del país es el llamado que la Asociación Colombiana de Universidades (Ascún) le hizo este martes al Gobierno Nacional.

Al finalizar una reunión extraordinaria, los rectores miembros de Ascún, que agremia a 84 instituciones, calificaron de “fragmentadas” y “apresuradas” las iniciativas que se han venido gestando desde la cartera de Educación para este sector.

De acuerdo con Carlos Forero, director ejecutivo de Ascún, se han venido tomando una serie de medidas que no han contado con la participación universitaria. “Se han hecho unas reuniones de socialización, pero el Ministerio, a la hora de tomar decisiones, no tiene en cuenta los planteamientos de los actores del sector educativo”, agregó.

Una de las iniciativas discutidas por los académicos fue el Sistema Nacional de Educación Terciaria (Snet), que permitirá que técnicos y tecnólogos puedan acceder a posgrados que serán diseñados para ellos, sin necesidad de profesionalizarse. La forma de aplicación y funcionamiento de este modelo se daría a conocer en seis meses.

Pero Forero considera que seis meses es muy poco tiempo para diseñar un proyecto de este tipo y asegura que en los países desarrollados la construcción de este sistema ha tomado muchos años.

“En este tema se debe preguntar, por ejemplo, sobre las implicaciones que tiene la implementación de este sistema en la educación superior, desde el ámbito legal y académico”, explicó.

Respecto al Modelo de Indicadores del Desempeño de la Educación (Mide), los rectores advierten, en un documento, la existencia de “deficiencias conceptuales y metodológicas, que desconocen la complejidad de las funciones misionales universitarias, afectando la imagen social de la educación superior”.

En su opinión, la credibilidad del Ministerio se ha “debilitado” porque ha asumido “una función que no le corresponde, como es la de establecer rankings que propician contradicciones con los procesos de evaluación y certificación de la calidad construidos durante más de 20 años”.

Ascún reitera que “la universidad, en ejercicio de su autonomía responsable, tiene el “deber de participar en el proceso de diseñar las políticas públicas para la educación superior. 

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