EXPERTOS DE LA SALUD EN LA UIS ADVIERTEN SOBRE LA GRAN OCUPACIÓN DE SERVICIOS HOSPITALARIOS EN SANTANDER Y EL RIESGO DE LOS TRATAMIENTOS EMPÍRICOS

EXPERTOS DE LA SALUD EN LA UIS ADVIERTEN SOBRE LA GRAN OCUPACIÓN DE SERVICIOS HOSPITALARIOS EN SANTANDER Y EL RIESGO DE LOS TRATAMIENTOS EMPÍRICOS
Como parte de la bienvenida al personal administrativo que retornó a sus actividades, la Rectoría a través de expertos vinculados a la Facultad de Salud, presentó un panorama del comportamiento de la pandemia por Covid-19 en Santander.
 
El equipo estuvo encabezado por el vocero del Comité Asesor para la implementación, promoción, prevención y manejo de posibles casos de enfermedad por COVID-19 de la Universidad y decano de la Facultad de Salud, Fabio Bolívar Grimaldos, y la epidemióloga Laura Andrea Rodríguez. 
 
En primer lugar, la profesora Laura Rodríguez, coordinadora del Puesto de Mando Unificado del departamento, presentó las cifras y estrategias para Santander. Señaló inicialmente que, a 13 de enero, en Colombia se habían notificado 1.831.980 casos totales y 47.124 fallecimientos, para una letalidad de 2,57% y una tasa de mortalidad que está llegando a 100 muertes por 100.000 habitantes; esto ubica a Colombia en un fluctuante 5º y 7º puesto entre los países de Latinoamérica. 
 
Según el Instituto Nacional de Salud y el Ministerio de Salud y Protección Social, la evolución de los casos de la enfermedad por fecha de inicio de los síntomas muestra que el primer pico fue en agosto en las ciudades grandes, luego en octubre en las ciudades intermedias, y a partir de diciembre se presenta el 2º pico nacional. En Santander se presentó ese primer pico y ahora estamos en lo que parece ser el 2º pico. Así, el 13 de enero de 2021, en Santander se reportaron 459 casos nuevos y 16 fallecimientos diarios, con lo cual se elevó a 74.283 el número total de contagios en el departamento.
 
En términos de mortalidad, los casos totales de fallecimientos para Santander eran 2.591, lo que indica que tanto la tasa de letalidad como de mortalidad para este departamento son mayores que el promedio nacional, es decir, 3,5% sobre 2,57% en el país. Según la epidemióloga, este comportamiento puede estar relacionado con factores como la conformación de la población en grupos de edad, las comorbilidades en los municipios, y también la oportunidad en la atención y en el diagnóstico.
 
La profesora Rodríguez explicó los 5 indicadores establecidos por el Mando Unificado para evaluar la pandemia. Primero, la curva epidémica entre quienes iniciaron síntomas denota que en la semana del 15 al 20 de diciembre se reportó mayor cantidad de casos que en los picos de agosto y octubre. Y que desde la semana posterior al día de las velitas y luego de las celebraciones de Navidad se presentó un aumento en la detección de casos de 48%.
 
Mencionó como segundo punto la distribución de casos activos, que para Santander los más altos son los que están por encima de 180 por cada 100 mil habitantes. Ellos son los municipios del área metropolitana, Barrancabermeja, y también algunos municipios ubicados en el corredor vial de Bucaramanga a Bogotá. De otra parte, subrayó que en el departamento hay unos 36 conglomerados, que corresponden a centros de protección de ancianos, alcaldías, plazas de mercado, instituciones de salud y población privada de la libertad, principalmente. 
 
Otro punto es la mortalidad, cuya curva se había mantenido en un promedio de 10 muertes diarias, y en diciembre aumentó a 15 fallecidos diarios. Allí se vio un incremento de 63% en el número de muertes notificadas en la semana del 20 a 26 de diciembre frente a la del 6 a 12 diciembre.
 
El cuarto lugar es para la capacidad y positividad de las pruebas. Dijo que, si bien en un comienzo fue un reto muy grande, hoy la capacidad diagnóstica en el departamento se ha incrementado notoriamente, gracias también a la participación del laboratorio LCI de la UIS. Destacó que con estas se alcanzan hoy las 1000 pruebas diarias, con una positividad alrededor de 23%. Pero señaló que, como desde agosto se utilizan en Colombia las pruebas de antígeno para diagnóstico, al sumarlas a las pruebas de PCR se llega en Santander a las 3000 pruebas diarias. 
 
De otra parte, anotó que el tiempo promedio entre la fecha en que las personas presentan síntomas y tienen el resultado de la prueba, en Santander es de 9 días, no obstante que el tiempo óptimo no debe ser mayor a 3 días para poder hacer un rastreo efectivo de los contactos.
 
Finalmente, presentó las cifras de la ocupación hospitalaria. Remarcó que desde el 25 de diciembre se empezó a superar el límite de alerta, que es el 75% de ocupación para las camas UCI en Santander, y que en la última semana superamos el 80%. Mostró que en el área metropolitana la cifra está alrededor del 87% y la ocupación de camas por Covid-19, si se consideran también los casos en UCI con diagnóstico sospechoso, corresponden al 42% en el AMB. Señaló que es mayor la ocupación en los municipios del área metropolitana, por ejemplo, de 98% en Floridablanca, donde están las atenciones específicas para ECMO en las UCI, mientras en los municipios de San Gil y Socorro están en 40% y 60% al igual que en Málaga.
 
Para finalizar, la profesora Rodríguez comentó que últimamente se ha evidenciado que el principal medio de contagio y más activo es por aerosoles, que son partículas muy pequeñas que se mantienen en el aire y van más allá de los 2 metros y se concentran más en espacios cerrados. Por lo tanto, exhortó a seguir con las medidas de cuidado: el uso de tapabocas, el distanciamiento social, el lavado de manos, la ventilación y el evitar espacios cerrados y las aglomeraciones. 
 
Decano advierte sobre ocupación hospitalaria y el riesgo de tratamientos empíricos
 
Por su parte, el profesor Fabio Bolívar Grimaldos, decano de Salud UIS, remarcó la gran ocupación de servicios hospitalarios y ambulatorios en Santander y advirtió sobre el aumento en la utilización de tratamientos empíricos, que, si bien unos son inocuos, como el eucalipto y las vaporizaciones, otros son nocivos y producen daños. Entre ellos, señaló al ibuprofeno a dosis tan altas, pues daña el riñón y el estómago; el dióxido de cloro, por el cual han llegado pacientes a las clínicas con fallas renales y hepáticas. Uno no puede decir ‘no sirve’, porque no hay un estudio que diga ‘no sirve’, pero utilizar estos medicamentos, como la ivermectina a dosis más altas de las utilizábamos para tratar parásitos, lleva a complicaciones. Otros toman hidroxicloroquina y azitromicina, ambas tóxicas para el corazón, y los pacientes llegan a hospitalización con arritmias y fallas cardiacas aumentadas, destacó el profesor Bolívar Grimaldos. 
 
Finalmente, el decano hizo un repaso de las cuatro clases de vacunas, su mecanismo de acción y el estado de desarrollo o fase en que se encuentran: 150 en preclínica, 50 en humanos y 6 comprobadas y ya en aplicación. Para finalizar, analizó las etapas de gradualidad para la aplicación de las vacunas en la población priorizada, que comenzará con el 100% de los trabajadores de la salud y de apoyo a la primera línea y el 100% de la población de mayores de 80 años.