Investigación UNAL ​demostró que el Trastorno bipolar se asociaría con antecedentes familiares

Investigación UNAL ​demostró que el Trastorno bipolar se asociaría con antecedentes familiares
Las personas con trastorno afectivo bipolar (TAB) tienen una carga importante de enfermedades psiquiátricas dentro de su familia, como ansiedad, depresión y esquizofrenia, por lo que se sugiere que esta patología presenta cierto grado de heredabilidad.

Así lo propone la investigación de la médica Ana María Romero Ibagón, magíster en Neurociencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en la cual quiso identificar las afectaciones cognitivas y los perfiles de los pacientes con TAB, con el fin de estudiar la herencia y la genética de esta patología.

Se trata del primer estudio nacional que mide aspectos genealógicos, genéticos y neuropsicológicos de personas con TAB, y que los compara con sujetos sanos.

En la investigación también se determina que en estos pacientes la afectación a nivel cognitivo se da especialmente en los procesos de almacenamiento de la información, corroborando lo que se había descrito antes en otras poblaciones estudiadas.

El TAB es una enfermedad que aunque es común (la padecen entre el 1 y el 3 % de la población mundial) no se ha estudiado a profundidad y tiene un alto nivel de tabú y estigma por su desconocimiento.

La investigadora trabajó con la Asociación Colombiana de Bipolares, en donde se dictó una serie de charlas, al final de las cuales se invitaba a los pacientes a participar en el estudio, que tenía como criterios de inclusión que las personas debían estar en periodos de eutimia (lo más estable posible a nivel anímico).

“En periodos de manía o depresión la cognición se ve afectada, y como queríamos ver cómo se comportan estos pacientes a nivel cognitivo, por eso necesitábamos la mayor estabilidad posible”, sostiene la investigadora.

Estudio comparativo

El estudio contó con la participación de 27 personas con TAB y 25 sanas y sin antecedentes de enfermedades neuropsiquiátricas que cumplieran criterios específicos como edad y nivel de escolaridad, entre otros, para que fueran comparables.

A todos los participantes se les realizó una valoración completa por neuropsicología, se construyó un genograma con los antecedentes médicos en tres líneas generacionales y una toma de muestra de sangre para el análisis genético.

Con base en esta valoración se concluyó que los pacientes con TAB tienen una capacidad de aprendizaje y almacenamiento de la información más baja en relación con los sujetos sin la enfermedad, además de menor velocidad de procesamiento, pues se demoran más tiempo en realizar las actividades.

Además a los pacientes se les hizo un árbol genealógico con tres líneas generacionales (hijos, padres, abuelos y bisabuelos) y con antecedentes de enfermedades que se clasificaron en neuropsiquiátricas, neurológicas o metabólicas.

Enfermedad común, pero desconocida

El TAB es una enfermedad neuropsiquiátrica que genera una serie de afectaciones cognitivas posiblemente relacionadas con variantes genéticas poco estudiadas en la población bogotana.

En Colombia la prevalencia del TAB es del 1,3 %, cifra que está dentro del promedio, comparado con otros países de Latinoamérica como Brasil (1,1 %) y México (1,9 %).

En el 60 % de los casos esta enfermedad se presenta entre los 18 y 20 años, y por no tener cura hasta el momento, se considera crónica.

El nombre de la enfermedad “bipolar” proviene de los dos episodios por los que puede atravesar el paciente: manía o depresión, ambos contradictorios entre sí. En la etapa de manía la persona experimenta una exaltación del estado de ánimo, está demasiado activa y tiene dificultad para controlar esos impulsos, hasta llegar al punto de padecer delirios, situación que termina requiriendo atención intrahospitalaria.

En la otra polaridad se encuentran los episodios de depresión, en los cuales los pacientes ven una baja en el estado de ánimo, dificultad para realizar actividades adecuadamente, hay pocos deseos para realizarlas, cumplir compromisos, trabajos y se presentan cambios en los patrones de sueño o alimentación (comen mucho y duermen mucho, o comen muy poco y duermen muy poco).

“Es por eso que si la medicación se suministra adecuadamente se puede lograr un comportamiento estable del paciente, haciendo que las afectaciones sean poco notorias. Lo que se busca desde distintas áreas de la medicina es que ellos estén más tiempo en periodos de eutimia o estabilidad”, señala la investigadora.