UNAL afirma que efectos secundarios de vacunas son leves y tratables

UNAL afirma que efectos secundarios de vacunas son leves y tratables
Aunque las vacunas contra el nuevo coronavirus presentan efectos secundarios, como cualquier otro medicamento, las probabilidades de presentar afecciones graves es del 0,1 %, y en la mayoría de los casos se trata de reacciones leves, controlables y tratables durante la vigilancia posvacunación.

 
Algunas de las manifestaciones más frecuentes son locales, es decir en el sitio de la inyección –donde puede aparecer enrojecimiento–, y en algunos casos ganglios en la axila. Otras podrían ser náuseas, fatiga y dolor de articulaciones, y molestias menos frecuentes son diarrea, dolor de estómago o de cabeza.
 
“Son efectos leves y no muy frecuentes que no alteran la calidad de vida de las personas y se resuelven en máximo siete días”, asegura el médico Carlos Saavedra, infectólogo epidemiólogo y profesor titular del Departamento de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).
 
Según el especialista, las probabilidades de que una persona joven muera a causa de complicaciones por COVID-19 son del 0,5 %, y si es mayor de 70 años, estas ascienden hasta un 25 %.
 
Existen efectos más notorios, como reacciones anafilácticas o alergias, las cuales pueden tener afectaciones graves y moderadas. Las menos graves son las más frecuentes y se presentan en 10 de 1 millón de personas de vacunadas. Se manifiestan como brote o dolor de garganta e irritación nasal, y se resuelven en poco tiempo.
 
Otra reacción anafiláctica puede ser más grave pues induce a la pérdida de la presión arterial causando desmayos, y si no se atiende con prontitud puede llevar a la muerte; por lo general esta reacción se asocia con alergias al polvo, los mariscos o algún medicamento.
 
Casos aislados
 
Un caso de reacción adversa se presentó en Boston (Estados Unidos), en una enfermera que no manifestó su alergia a los mariscos, y a los pocos minutos de haber recibido una de las primeras vacunas sufrió un desmayo. Sin embargo, tras la administración de adrenalina para controlar los efectos de la reacción alérgica, se recuperó en poco tiempo.
 
Hasta el momento se han reportado 21 casos de anafilaxia con la vacuna de Pfizer y 1 con la de Moderna, mientras que con la de Oxford aún no se ha demostrado esta reacción. Para evitar que esto pase, el Ministerio de Salud y los centros asistenciales planean administrar las vacunas en sitios seguros y con vigilancia constante.
 
“Si los pacientes que manifiesten antecedentes anafilácticos comienzan a sentir alguna molestia al recibir la vacuna, solo deberán levantar la mano e informarle al personal de vigilancia”, indica el doctor Saavedra.
 
Otros efectos secundarios
 
En otros pacientes se han visto algunas alteraciones neurológicas, como la parálisis de Bell –o facial–, que ocasiona debilidad repentina en los músculos de un lado del rostro. De esta reacción se han registrado 4 casos, 3 de ellos con la vacuna de Moderna.
 
Además se han presentado 4 casos de lesiones de la médula espinal, los cuales se manifiestan como pérdida de fuerza en las piernas. Los científicos hallaron que esta respuesta se relacionaría con antecedentes de esclerosis, que con la aplicación de la vacuna promovió la respuesta inmune causando la reacción medular.
 
Mitos y noticias falsas
 
Algunos de los mitos y noticias falsas que circulan por las redes sociales dicen que la vacuna instala un chips de seguimiento y control mental, extracción de información personal y alteración del ADN.
 
El doctor Saavedra asegura que “esta información no solo es errada, sino exagerada: no existe la tecnología para poner un chip en un líquido, y mucho menos que a través de él se controlen los pensamientos de las personas”.
 
También hay quienes aseguran que las vacunas generarán una infección total de la población, a lo que el especialista aclara que no se está aplicando el virus atenuado, sino que muchos vacunados, a los pocos días ya se sienten protegidos y dejan de usar tapabocas y otras medidas de autocuidado antes de desarrollar los anticuerpos, lo que puede tomar al menos un mes y medio.
 
También aclara que el ADN no se altera, ya que las vacunas están basadas en tecnología RNA mensajero, algo que nunca podrá modificar, y están diseñadas para que los ribosomas sinteticen las moléculas del virus, facilitando una respuesta inmunológica.
 
“No se puede desconocer que sí existen efectos adversos, pero estamos preparados para ellos. Ninguno de los pacientes que hicieron alergia murió, pues todos se atendieron adecuadamente. Cuando la fase de vacunación comience se optará por una vacuna que tenga menos probabilidades de provocar algunas de estas reacciones”, concluye el especialista.