Uninorte social lanza Proyecto de seguridad alimentaria para empoderar a mujeres de Manatí y Santa Lucía

Uninorte social lanza Proyecto de seguridad alimentaria para empoderar a mujeres de Manatí y Santa Lucía
Con el objetivo de generar iniciativas autosostenibles de seguridad alimentaria y empleo en familias de Manatí y Santa Lucía, el programa Uninorte Social, en alianza con la Corporación Desarrollo y Paz del Canal del Dique y Zona Costera, desarrolló el proyecto Granjas pa’ mi gente, con el que 32 mujeres de dichos municipios fueron capacitadas por Uninorte entre abril y agosto del presente año en temas de emprendimiento, biodiversidad, importancia de semillas locales, modelo de negocio y comercialización para crear patios productivos, en el marco de la emergencia sanitaria por covid-19.
 
"Trabajamos con 16 mujeres de Manatí y 16 de Santa Lucía, a través de las oficinas de Gestión Social. Los patios representan un factor importante de seguridad alimentaria en estas familias, porque es un tema arraigado a la convivencia y conducta social tradicional de los municipios”, explicó Lucía Avendaño, coordinadora de Uninorte Social.
 
El Centro de Emprendimiento y la Escuela de Negocios de la universidad brindaron herramientas y asesorías durante el ciclo de capacitaciones, cuyo gran aliado de la Corporación fue la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura - FAO junto a Action Medeor, ISA-Intercolombia y Adveniat. En total, participaron 186 familias en el proyecto.
 
De acuerdo con Beatriz Salas Díaz, coordinadora de procesos de la Corporación, desde 2009, como programa de desarrollo y paz, su intervención ha estado alrededor de los municipios del Canal del Dique y, en especial, los municipios del cono sur del Atlántico, conociendo sus realidades y oportunidades para mejorar sus condiciones de vida.
 
“Granjas pa’ mi gente es una estrategia de innovación e integración social, en el marco de Remando Juntos hacia la recuperación de los medios de vida, y fundamentado en un modelo de cooperación sociedad civil – institucionalidad – empresa”, manifestó Salas Díaz.
 
El proyecto terminó en septiembre con la entrega de insumos, productos, semillas y especies menores como gallinas ponedoras, alevinos y lechosnes de cerdos por parte de la Corporación, además de herramientas para su cuidado. De octubre a noviembre la entidad realiza una estrategia de retos colaborativos, que busca rescatar las buenas prácticas que han tenido las mujeres con sus animales, las prácticas agropecuarias y la comercialización rural.
 
“No solo se trata de crear patios producticos, sino también el hecho de empoderarlas y reconocer su importancia en estos municipios, que se sintieran impulsoras de la seguridad alimentaria de sus familias, ver el tejido social que se va formando. Para nosotros fue muy bueno saber que dos o tres mujeres se reunían en casa de una para recibir la capacitación en un celular, porque a veces no alcanzaban a recargar. Saber que hubo una conexión a nivel comunitario en torno a la sesiones de aprendizaje”, argumentó Avendaño.
 
Para Uninorte Social, la experiencia se trata de una primera piedra, un gran aprendizaje y primer paso de muchos otros proyectos que quiere desarrollar con la Corporación y las comunidades de Manatí y Santa Lucía. Una experiencia que demuestra que es posible empoderar a las comunidades en cuanto a la organización de proyectos que les permiten crecer en el tiempo.